Esta frase, extractada del Preámbulo de la Constitución Argentina de 1853, define uno de los más afortunados pasos dados por este país en toda su historia.
Poéticamente, sus autores definen así un ambicioso proyecto geopolítico imaginado por hombres inteligentes y conocedores de la situación del mundo de la época.
Para ese mundo en expansión, la oferta de una Argentina despoblada fue algo providencial y muchos de sus habitantes se lanzaron a la conquista del paraíso.
Para nuestra incipiente República, la llegada de miles de mujeres y hombres necesitados y ambiciosos, fue el comienzo del período más extenso y vigoroso que recuerda el crecimiento de la población y la riqueza nacional.
Todo se resolvió con una generosa y oportuna frase.
Poéticamente expresada y geopolíticamente acertada...
Esa determinación fue el principio de nuestra sociedad actual, que se desarrolló impensadamente, poblando el país de variadísimas cruzas de etnias y nacionalidades.
A diferencia de otros paises donde las colectividades se agrupan en barrios, aquí deben hacer un esfuerzo para mantener sus costumbres y no ser absorvidas inexorablemente por una fuerza que se realimenta a si misma.
Argentina ha metabolizado, si cabe la expresión, todas las culturas de las que se nutrió durante el proceso de inmigración.
Este fenómeno merece ser contado pero en mi opinión no por escritores y mucho menos por quien, como yo, no lo es.
No necesariamente como un relato con personajes reales involucrados en una trama bien pensada.
Mejor es que las personas mismas, o sus descendientes, nos cuenten de donde vienen, con que otras familias se enlazaron en matrimonio, quienes son sus hijos, las anécdotas que los emocionan...
Nadie mejor que ellos sabe de las familias que poblaron la histórica y Muy Noble y Leal Villa de Nuestra Señora de Luján.
Y lo digo porque los entiendo.
Porque soy uno de ellos...
de Asturias
por Jacinto Antonio
nieto de Ignacio, el asturiano
bisnieto de Jacinto Angel
tataranieto de Manuel
chozno de Pedro Antonio
que era hijo de Pedro Eusebio
que era hijo de Clemente
el hijo de Salbador
en El Franco, circa 1640...
y de Aquitania
por María Dominga
nieto de Juan
bisnieto de Sévérin (Silverio), el francés
tataranieto de Jacques (Sieur de Barnéto)
chozno de Dominique
que era hijo de Bernard
que era hijo de Gracianne (Dame de Barnéto)
la hija de Bernard
en Masparraute, circa 1650...
y además
Arotxarena
Bermúdez
Curcio
d'Amestoy
Dauguerena
de Moldes
Díaz
Fernández de Acevedo
Fernández de la Vega
Franchón
García
Goñi (Marqueses de Casa Blanca)
González
Heguy
Jardón
Jouanteguy
Latxarán
López de Piedra
Loredo
Méndez de Andés
Mingrand
Pagadoy
Pérez del Presno
Quagliariello
Rodríguez
Salcedo
Salhart
Suárez
Villamil